El astigmatismo es un defecto refractivo muy frecuente, pero saber que lo tenemos no siempre explica por qué se produce. Algunas personas nacen con astigmatismo, mientras que en otras puede aparecer o modificarse con el paso del tiempo.
Para entender sus causas, primero hay que comprender qué ocurre dentro del ojo. El astigmatismo aparece cuando la forma de la córnea o, con menor frecuencia, del cristalino hace que la luz no se enfoque correctamente sobre la retina.
Pero ¿por qué ocurre esta irregularidad? ¿El astigmatismo es hereditario? ¿Puede aparecer de adulto? ¿Hay hábitos que pueden provocarlo?
En esta nota vamos a responder específicamente estas preguntas y explicar cuáles son las causas del astigmatismo y qué factores pueden influir en su aparición.
¿Por qué se produce el astigmatismo?
Para que podamos ver con nitidez, la luz que ingresa al ojo debe enfocarse de manera adecuada sobre la retina. En este proceso intervienen principalmente la córnea y el cristalino, que ayudan a desviar —o refractar— los rayos de luz.
Cuando existe astigmatismo, alguna de estas superficies presenta diferencias en su curvatura. En lugar de refractar la luz de manera uniforme, lo hace con distinta potencia según la dirección. Como consecuencia, los rayos de luz no convergen correctamente en un único punto sobre la retina.
Esta es la explicación óptica de por qué se produce el astigmatismo. Sin embargo, no significa que todas las personas desarrollen esa curvatura por el mismo motivo.

De hecho, muchas veces no existe una causa única que permita explicar por qué una determinada persona tiene astigmatismo. Puede estar presente desde el nacimiento, existir una predisposición genética o desarrollarse posteriormente debido a determinados cambios en el ojo.
Por eso, cuando hablamos de las causas del astigmatismo, es importante diferenciar el mecanismo que genera el defecto refractivo de los distintos factores que pueden estar detrás de su aparición.
¿Cuáles son las principales causas del astigmatismo?
No todas las personas tienen astigmatismo por el mismo motivo. En muchos casos está presente desde edades tempranas y no es posible identificar una causa puntual. En otros, determinados cambios en la córnea pueden hacer que aparezca o que la graduación se modifique.
Entre los principales factores relacionados con su aparición encontramos:
Astigmatismo presente desde el nacimiento
El astigmatismo puede estar presente desde el nacimiento y manifestarse durante los primeros años de vida. Esto sucede porque la córnea —o, con menor frecuencia, el cristalino— presenta desde temprano una curvatura que hace que la luz no se refracte de manera uniforme.
Tener astigmatismo desde el nacimiento no implica necesariamente que exista una enfermedad ocular. De hecho, es un defecto refractivo frecuente y puede presentarse junto con miopía o hipermetropía.
Factores genéticos y hereditarios
La genética puede influir en la probabilidad de desarrollar astigmatismo y se han identificado variantes genéticas asociadas con el astigmatismo corneal.
También se han observado diferencias en su frecuencia y características entre distintas poblaciones. Sin embargo, esto no significa que pertenecer a determinado grupo étnico sea, por sí mismo, una causa del astigmatismo. Su aparición parece depender de una combinación de características anatómicas, factores genéticos y ambientales que continúa siendo estudiada.
Tener padres u otros familiares con astigmatismo puede indicar una mayor predisposición. Más adelante veremos qué significa concretamente que el astigmatismo pueda ser hereditario.
Cambios o alteraciones en la córnea
Algunas alteraciones que modifican la forma o la estructura de la córnea pueden producir astigmatismo. Un ejemplo importante es el queratocono, una enfermedad en la que la córnea se vuelve progresivamente más delgada y adopta una forma más cónica.
En estos casos puede aparecer astigmatismo irregular o producirse cambios importantes en una graduación que ya existía.
Otro factor que se está estudiando es el frotamiento frecuente y vigoroso de los ojos. La presión y el trauma mecánico repetidos sobre la córnea se han asociado especialmente con el desarrollo y la progresión del queratocono en personas susceptibles.
Esto no significa que frotarse ocasionalmente los ojos vaya a provocar astigmatismo. La evidencia apunta principalmente al hábito repetitivo e intenso y a su interacción con otros factores de riesgo. Por eso, ante picazón ocular frecuente —por ejemplo, debido a una alergia— es preferible tratar la causa antes que adquirir el hábito de frotarse los ojos constantemente.
Lesiones, enfermedades o cirugías oculares
El astigmatismo también puede desarrollarse después de determinados cambios físicos en el ojo. Una lesión que afecte la córnea, una cicatriz corneal o algunas enfermedades oculares pueden modificar su superficie y alterar la forma en que refracta la luz.
También pueden producirse cambios en el astigmatismo después de ciertos procedimientos o cirugías oculares debido a modificaciones en la curvatura de la córnea.
En estos casos hablamos de un astigmatismo adquirido, ya que aparece como consecuencia de un cambio que se produjo posteriormente en la estructura del ojo.
¿El astigmatismo es hereditario?
Sí, el astigmatismo puede tener un componente hereditario, aunque esto no significa que los hijos de una persona con astigmatismo necesariamente vayan a tenerlo ni que hereden la misma graduación.
La evidencia científica respalda la participación de factores genéticos. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en American Journal of Ophthalmology estimó una heredabilidad aproximada del 46% para el astigmatismo refractivo y del 48% para el astigmatismo corneal. Esto indica una influencia genética relevante, pero también confirma que la genética no explica por sí sola la aparición del astigmatismo.
Otros estudios realizados con gemelos también encontraron una participación genética en las diferencias de astigmatismo entre personas. Sin embargo, las estimaciones varían según la población estudiada, la edad y el tipo de astigmatismo analizado.
Además, las investigaciones han identificado distintas variantes genéticas asociadas con el astigmatismo y con características de la córnea. Esto refuerza la idea de que no existe un único “gen del astigmatismo”, sino una arquitectura genética compleja en la que pueden intervenir múltiples genes junto con otros factores.
En términos simples, podemos hablar de una predisposición hereditaria, pero no de una transmisión directa de la graduación.
Por ejemplo, que uno de los padres tenga 2 dioptrías de astigmatismo no significa que su hijo vaya a desarrollar esas mismas 2 dioptrías. Incluso dentro de una misma familia pueden existir personas sin astigmatismo y otras con valores y características diferentes.
Por eso, los antecedentes familiares son un dato relevante durante los controles visuales, especialmente desde edades tempranas, pero no permiten predecir por sí solos si una persona desarrollará astigmatismo ni cuál será su graduación.
¿El astigmatismo puede aparecer con el tiempo?
Sí. Aunque muchas personas tienen astigmatismo desde edades tempranas, también puede aparecer o modificarse a lo largo de la vida.
Hay una diferencia importante entre que el astigmatismo aparezca y que simplemente se detecte por primera vez. Una persona puede haber tenido una graduación baja durante años sin advertir dificultades visuales y descubrirla recién durante un control de la vista en la edad adulta.
También puede ocurrir que una persona que ya tenía astigmatismo experimente cambios en su graduación con el paso del tiempo. El ojo no permanece exactamente igual durante toda la vida y tanto la córnea como el cristalino pueden experimentar modificaciones.
Con el envejecimiento también puede cambiar la orientación del astigmatismo corneal. Es frecuente que el patrón predominante en personas jóvenes, denominado astigmatismo “a favor de la regla”, tienda progresivamente hacia un astigmatismo “contra la regla” en edades más avanzadas.
Los párpados también pueden participar en estos cambios. Su posición y la presión que ejercen sobre la superficie ocular pueden influir sobre la curvatura de la córnea. Esto se observa, por ejemplo, en personas con ptosis —la caída del párpado superior—, en quienes se han documentado modificaciones de la superficie corneal y del astigmatismo. Sin embargo, los cambios asociados con la edad son multifactoriales y no pueden atribuirse exclusivamente a la presión del párpado.
Por eso, descubrir astigmatismo en la edad adulta no significa necesariamente que haya aparecido recientemente. Comparar los controles y recetas anteriores puede ayudar a determinar si la graduación ya existía o si efectivamente se produjo un cambio.
¿Por qué puede aumentar el astigmatismo?
El astigmatismo no tiene necesariamente la misma graduación durante toda la vida. En algunas personas permanece relativamente estable durante muchos años, mientras que en otras puede experimentar modificaciones.
Cuando decimos que el astigmatismo “aumentó”, generalmente nos referimos a que se incrementó el valor del cilindro en la graduación. Por ejemplo, una receta puede pasar de indicar -0,50 a -1,00 dioptrías de cilindro.
Sin embargo, una diferencia entre dos recetas no siempre significa que esté ocurriendo un problema en el ojo. Las graduaciones pueden presentar pequeñas variaciones entre controles y deben interpretarse teniendo en cuenta la edad, los valores anteriores y el resultado completo del examen visual.
También hay que tener en cuenta el estado de la superficie ocular al comparar distintas mediciones. Un ojo muy seco puede generar variaciones temporales en la medición del astigmatismo, ya que una película lagrimal inestable altera la regularidad de la superficie óptica de la córnea. Esto no significa necesariamente que el astigmatismo haya aumentado de forma permanente: en algunos casos, la diferencia puede estar relacionada con la sequedad ocular y la calidad de la lágrima en el momento del examen.
Lo que merece mayor atención es un aumento importante, progresivo o inesperado del astigmatismo, especialmente cuando ocurre en períodos relativamente cortos. En esos casos resulta conveniente evaluar la córnea y otras estructuras oculares para determinar el origen del cambio.
También es importante observar si se modifica solamente la cantidad de astigmatismo o si cambia considerablemente su eje. Estos datos, analizados en conjunto y a lo largo del tiempo, aportan información sobre la estabilidad de la graduación.
Por eso, más que preguntarnos cuánto puede aumentar el astigmatismo en términos generales, lo importante es analizar cómo está evolucionando en cada persona y si los cambios encontrados son esperables para su situación particular.
¿Las pantallas, leer de cerca o forzar la vista causan astigmatismo?
No. Usar mucho el celular o la computadora, leer de cerca o forzar la vista no son causas conocidas del astigmatismo.
Pasar muchas horas frente a una pantalla sí puede generar cansancio visual, sensación de visión borrosa, sequedad ocular o molestias, especialmente cuando disminuye la frecuencia de parpadeo. Como vimos anteriormente, una película lagrimal inestable puede incluso provocar pequeñas fluctuaciones en la calidad visual y en algunas mediciones, pero esto no significa que la pantalla esté deformando la córnea ni generando astigmatismo.
Tampoco existe evidencia de que leer con poca luz, mirar televisión de cerca o entrecerrar los ojos produzca astigmatismo. Son hábitos que pueden generar incomodidad o fatiga visual, pero no deben confundirse con las causas estructurales de este defecto refractivo.
Distinto es el caso de frotarse los ojos de manera frecuente e intensa. Como explicamos anteriormente, el trauma mecánico repetitivo sobre la córnea se ha asociado con alteraciones corneales, especialmente con el queratocono en personas susceptibles. Por eso, no debería considerarse equivalente a otros hábitos como mirar una pantalla o leer durante muchas horas.
Fuentes
- Shing E, Kam KW, Zaabaar E, et al. Heritability and Genetic Factors of Astigmatism and Corneal Curvature: A Systematic Review and Meta-analysis. American Journal of Ophthalmology. 2025;269:161-171. Investigación utilizada como referencia para los datos sobre heredabilidad y factores genéticos del astigmatismo.
- Hashemi H, Heydarian S, Hooshmand E, et al. The Prevalence and Risk Factors for Keratoconus: A Systematic Review and Meta-Analysis. Cornea. 2020;39(2):263-270. Referencia sobre la asociación entre el frotamiento frecuente de los ojos y el queratocono.
- Ho JD, Liou SW, Tsai RJF, Tsai CY. Effects of aging on anterior and posterior corneal astigmatism. Cornea. 2010;29(6):632-637. Investigación sobre los cambios del astigmatismo corneal asociados con la edad.
- Savino G, Battendieri R, Riso M, et al. Corneal Topographic Changes After Eyelid Ptosis Surgery. Cornea. 2016;35(4):501-505. Estudio utilizado como referencia para la relación entre la posición del párpado, la superficie corneal y el astigmatismo.
- Impact of tear film stability on corneal refractive power measurement and surgical planning for cataract. Estudio utilizado como referencia para la influencia de la inestabilidad de la película lagrimal sobre las mediciones corneales y del astigmatismo.
